sábado, 10 de septiembre de 2016

DIARIO DE AGOSTO

DIARIO DE AGOSTO, PHAEBUS ME HABLA














Miércoles  3 de agosto       
La pantalla del ordenador me informa de la hora. Son las 9 a. m. y  parece que me habla  Phaebus y me cuenta algunas de sus intimidades, como que nació en este lugar  y que tiene cuatro años más que yo. Yo nací en 1958 a tres mil metros de aquí.

Dentro de un sueño, estamos sentados a 50 metros de esta mesa.  Me da cuenta de sus exposiciones y de sus composiciones musicales últimas. Que está realizando  un cartel  para un espacio estético de cuyo nombre no puedo acordarme.  Luego  me invita a  abrir su último libro de poemas  publicado  por  Almud Ediciones.  Al tacto parece un objeto encontrado de esos que busca Teo para poetizarlos,  la textura y el collage que el autor ha realizado para el libro realzan esta sensación. Anhelo  por un momento ser ciego como Homero  para oler sus páginas con las manos.   

Torpemente,  por la cantidad  de cacharros de vidrio que contiene el barril que nos sirve de mesa donde tomamos unas cervezas, abro el  poemario.  De él se cae un tríptico que abrazaba sus páginas, lo  cojo y de manera rápida veo la fotografía  de  una manzana en  forma de taza de donde sale un asa, todo ello sobre un plato con su cucharilla de moca reposando en una peana azul marino donde pone:  Su desayuno Mr. Newton. Mi curiosidad llega a ver que se trata de algo relacionado con poemas objetos  y objetos sonoros pero  no sé por qué extraña prudencia no digo nada, declino  abrir el folleto aunque distingo que anuncia el último evento del autor mis ojos alcanzan a ver  dos  cisnes picoteando  el capelo rojo  del escudo de la Universidad de Alcalá y  ello me lleva a  recordar  su tercer libro La terquedad de la sombra que obtuvo  el premio de poesía Ciudad de Alcalá. Llaman, tengo una cita ineludible con el mar.     

Vienes 5 de agosto  9, 59 a.m.
La luz que entra por la ventana me ha despertado mucho antes que el teléfono del recepcionista. Paso a la página 15 del libro y el poeta nos habla con su seudónimo de los cuatro elementos que contiene el mundo, su mundo creador. Me llama la atención el trato que da  al elemento agua en el cual indaga   y provoca una transustanciación cuando Phaebus dice: que el manantial de polvo / dibuja laberintos / nadie ve el manantial de polvo/salvo el poeta y el loco. En este poema habla sin duda de la sequía y la desolación que produce la incomprensión, el abandono por parte de la vida de la frescura de la creación, y  de otro desierto, el desierto del creador, un universo incomprendido por el tiempo vital,  el tiempo  político y el tiempo desorientado del ciudadano que se parece mucho al tiempo de  nuestro paisaje geográfico cada vez más lleno de sed, de éste último hecho  ya han dado la voz de alarma los artistas. Existe toda una poética sobre la memoria del agua y del derrumbamiento de nuestro paisaje.     

Sábado 6 de agosto 9. 38 a.m.
Le mando un correo al autor preguntándole  por el leitmotiv del título. El poeta me contesta que Fhaebus es un nombre inventado que representa un alter  ego, el otro yo, un juego mágico que nos plantea el artista, la reencarnación  de todos los yoes que aterrizan  en el alma y que alguna vez fueron esencia y vitalidad.  Un yo  que se observa en el espejo comprado en la misma cristalería en que lo compró Jorge Luis Borges y fabricado con  el mismo azogue, con el mercurio  de la literatura.

 Borges afirmaba que el arte poético debe ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara. Cuando Teo  escribe de otro  personaje está  describiendo Mementos honimems de su existencia creadora. Tal es así  que esta aventura que supone el escribir a través del leguaje  me lleva a recordar otro de sus libros que ya apunta y reencarna esta forma iluminada de vislumbrar el espacio creador, la  obra que obtuvo  el premio Barcarola y que se llamaba precisamente así Memento honimem.

Lunes 8 de agosto 9,19 a.m.
Retomo  el libro de Teo y paseo por sus poemas lentamente como ayer lo hice por la playa.  Me detengo en las historias de cada una  de sus composiciones, en esa especie de épica lírica  que constituyen los poemas, técnica ya recurrente en su poesía, utilizada sobre todo en El radiestesista  y El laberinto de los dioses. Cuando lee, oye música o ve un cuadro o una película, símbolos  que sostienen el mundo vital del artista, su mundo esteta, los poetiza mitificándolos o desmitificándolos. Desde esta sensibilidad vuelve a crear otro escenario con otro final.  

Esta mañana percibo que la muerte como razón estética es otra de las recurrencias de la línea poética de Phaebus  tal como se expresa en la recreación de la obra de Octavio Paz, en el  poema dramático La hija de Raspaccini. No he conversado con el  autor sobre este tema pero creo que el poema no existiría si Godhan Chamber no hubiera elevado a  ópera el poema dramático del Premio Nobel mexicano.         
   
Martes 9 de agosto 9 a.m.
Abro la ventana de la habitación del hotel y veo la playa con una  soledad majestuosa, tan sólo algún velero pone con su foque y su génova un punto y coma en la raya azul del horizonte. Difícil de explicar, el  mar alberga una calma chicha y no se divisa ni una nube por la Sierra de Aitana. Todo es azul. Lo contrario que pasa en el estudio de  Leonardo Da Vinci donde se ven deshacerse las tardes, disolverse tras el cristal porque en este poema  el  poeta nos habla de que las tardes de lluvia son de yeso, de cal,  desde su estudio con una sonrisa de ella, de Margarita.

Siempre me voy a mi terreno, a la parte científica de mi formación, quizás  por ello no puedo dejar de percibir que  el calcio con sus sales  y otros metales aparecen de forma recurrente en los poemas. Me acuerdo del poema que realizó sobre el calcio dentro de  un suplemento de Cuadernos del Matemático.

Teo también guarda en el desván de la memoria trozos de científico que se reflejan como los espejos de Alicia. A propósito de Alicia, sin duda el descubrimiento de Lewis Caroll influiría en su poesía. Este autor británico también comparte la característica de ser aparte de  escritor, matemático. Ésto me lleva a pasear por otro poema Pitágoras construye un nuevo  triángulo.  El ojo de un Dios desconocido e inexplicable forma parte de otro teorema para el poeta, un poema construido desde la memoria de la infancia y la  madre  que tanta presencia tiene en el libro La casa vacía
         
Miércoles 10 de agosto 10, 00 a.m.
A veces se me olvida que soy un marinero en tierra, un marinero de marejadas cereales y me pongo  a hablarle de tú al mar como si fuera un trabajador del agua como los nombró Patxi Andión. El caso es que el viento  de levante me ha traído sombras de  olas, mientras estoy recostado en la hamaca leyendo Memorias del estanque de Antonio Colinas. Sus recuerdos llaman a los míos   y me fluyen tres poemas del libro de Teo: Phaebus en la consulta, Nosferatu estudiante de hematología y Charo tiene noche en el hospital, en ellos también se ve el poso que sus estudios de ciencias le han dejado. Antes he manifestado que la muerte en su poesía representa un valor capital, aquí el hospital, las dolencias físicas, las imágenes relacionadas con la hematología se repiten, lo cual me lleva otra vez a lo que afirma Teo : que todo es poetizable. ¿Acaso no es poético el RH positivo de Clara la amante perfecta de Nosferatu, ese RH que contiene todo lo positivo que el mundo no contempla? 

Jueves 11 de agosto  9, 17 a.m.
Sigo leyendo, buscando el almendrado de las palabras, me adentro en el poemario. Y recuerdo al llegar a la pagina 37,  al poema Phaebus en su biblioteca,  al Borges lector que afirma: uno no es por lo que escribe sino por lo que ha leído.  No se puede ser buen escritor sin llevar interiorizado la cal de las palabras escritas por otros, la lectura de grandes escritores e interiorización posterior  de lo que otros escribieron es  la verdadera inmortalidad de la literatura. Este poema es clave para entender el discurso interno  del poemario.

A parte de esta argumentación la composición  me trae  a la memoria, en uno de sus versos,  la simbología surrealista  lorquiana  en  un poema que  tiene que ver con Manzanares,  Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Megías,   Lorca nos dice: la muerte puso huevos en la herida. Serna cabalga con  otra metáfora: Fueron mi tiempo,/ mi vida desgajada/ mi rutina en paginas y letras que otros escribieron: /fueron poniendo  sus huevos / de pergamino seco en mi alma, su pequeño nido de luz parpadeante.          


Viernes 12 de agosto  9 25 a. m.
Mientras avanzo en la lectura del libro me pregunto  por muchas cosas que me intrigan de él, por ejemplo el nombre del papel, de magnífico tacto, de las cubiertas. Me gustaría que fueran de papel verjurado pues es  un nombre muy poético para las pastas de un poemario.   

A veces me gusta jugar a  poner nombres a las personas que atiendo en la farmacia cuando no las conozco. Luego  comprobar sus datos para ver si he acertado  o  no.   Casi siempre me gano a mi mismo. Será la sombra del adivino que todos llevamos dentro. - A propósito, sin querer me ha salido el título de otro libro de Teo Serna de ese bolsillo que es la memoria, titulado presamente: La sombra del adivino y publicado en el año 2000.

También me pregunto  por qué no lleva índice el libro cuando al autor le gustan tanto los índices y los nombres, partir el tiempo poético  en  pedacitos como si el tiempo fuera un espejo roto. Hoy voy a tener suerte pues sin querer casi me ha surgido otro nombre de un libro Índice onomástico publicado en el 2012.  Quizás un Pokemon Go de agua salada me desvele lo que ha pasado con el índice, uno de eso bichos  que andan por la playa este verano.


Sábado 13 de agosto 9. 23 a.m.
He ido a desayunar y una camarera del hotel, Estefanía, me ha traído un sobre de azúcar. Prodigiosamente han salido letras del edulcorante que se han posado sobre el café a modo de caligrama con la forma  del pajarito de twitter donde se podía leer: En cada  poema hay una historia independiente, una historia de amor o de sombra de amor, el índice es la vida del poeta.    

En el  paseo por  el  mar ayer no me encontré ningún Pokemon  pero sí una muchacha  comiendo una manzana. Me pregunto de que variedad será esa  malus  doméstica y por la de aquellas que han  dado tanto juego  a  la obra de Fhaebus  que son en definitiva las manzanas  de las leyendas.  Este fruto siempre guarda un valor especial en la fábula de la humanidad, desde Eva hasta la  leyenda de la gravitación y de Guillermo Tell  pasando por el Juicio de Paris hasta nuestros días.  ¿De qué variedad  será la manzana de  la madrastra o la de la reina?¿Y la de la taza del poema objeto?¿Y la de la portada de Índice onomástico?

Este libro contiene mucho de realismo mágico. Hoy que ha sido una noche de insomnio no porque  me pasara lo que a Bukowski en la habitación 108 de un motel de carretera, si no porque ha sido noche de Perseidas.

Estos trozos de cometas me han revelado, que este libro guarda, el sabor añil de de  las alas de las mariposas y los momentos de noche enjalbegados  de luna y me han llevado de la mano al recuerdo de   otros dos títulos, el libro de haikus, El libro de las mariposas publicado en 1999 y 6 momentos de luna  plaquette que vería la luz en  el 2002. Me dicen las estrellas fugaces en esta noche de sueño sin sueño, que la luz empolvada  de los coleópteros y el satélite  harinado de la Tierra forman parte de la sustancia de muchos de los poemas de Teo. Sin ir más lejos en el collage que ilustra el libro vuela   una mariposa lapislázuli y en el poema, Galileo observa un eclipse lunar,  donde el poeta juega con la soledad de la luna.                



Domingo  14  de agosto 9 50 a.m.
Veo  un grupo de argelinas bañándose, antes de que salga el ferry rumbo  a Orán, a través  de  la ventana de un boliche instalado   en la playa donde tomo una cerveza. La imagen de los  azules morunos y verdes turquesas de sus burkinis mezclados con el azul del cielo y el blanco del chiringo produce una instantánea de tanta nitidez que parece un anuncio  para una televisión de plasma gigante de alta definición. Mientras pienso en el libro  me pregunto: ¿ Qué habrían  sido de estos  poemas si no existiera la pintura   o el cine? ¿Qué es el cine si no la pintura del siglo XXI? La pintura  daba fé desde tiempos inmemoriales del mundo en que vivimos, si no que se lo  pregunten a María,  la hija de Sanz de Sautuola, que descubrió las pinturas de Altamira donde  se ve la vida cotidiana de esa gente que vivió hace 13.000 años. La pintura, luego la fotografía y posteriormente  el cine se han constituido en  fedatarios de la cotidianidad desde la creación.

Para Serna  la imagen a través de la pintura y el cine constituye otro de los elementos  del discurso de su poesía, de ahí los poemas: Bedel en la sala Patinir, Brueghel el Viejo o los poemas  tan cinematográficos, Como en un cuadro de Hopper,  Simeón en el desierto o Phaebus asiste a la primera proyección de los hermanos Lumiére. El autor establece un discurso poético fuera de academias desde la cultura que en realidad supone su propia vida cotidiana.  Prueba de ello es la variedad métrica del poemario y  referencias sin signos que  apunten hacia una determinada corriente.        

Lunes 15 de agosto 9,15 a.m.
Me despiertan de la recepción del hotel a la hora convenida, mi sueño se confunde con el sueño que acarrea el empleado. ¿Me pregunto por toda la soledad que hay en un sueño?  No creo que exista algo más mortal que un sueño si las efímeras se pueden considerar animales casi eternos frente a éste. Intento como todos  estos días encontrar la repuesta en el azul  del mar o en la cal de las páginas de Fhaebus. En el mar veo  como  el ferry de Orán se convierte en un guión blanco como el del teclado de mi ordenador  en el horizonte y en el libro leo los tres últimos versos que cierran el poemario   …  fuimos jóvenes/durante algunos segundos, inmortales/como los dioses aquellos tan humanos          

San Juan, Alicante. Agosto  2016

Cristóbal López de la Manzanara











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