domingo, 22 de julio de 2012

INSOMNIO DE UNA NOCHE DE VERANO

Felix Mendelssohn nos envidiaba en los cabellos de la canícula.
Inquieta estaba la cultura, quería tomarse un Gintonic de Beefeater con el lenguaje
Bailaba la muñequita en la camiseta de la noche
Rufo pajares con su linterna mágica nos enseñó otro lenguaje...
Aquel que dicen que tiene el valor de mil palabras.
La génova volaba mientras se adujó en su tela un nocturno
y se bebieron toda la sed del mar.
Y el casco entró una mujer anudada en espuma para poner catavientos rojos sobre las jarcias
La noche dejaba a la deriva los caireles en dentadura de un teclado.
La sirena también se acurrucaba en la humanidad torácica del anfitrión
El flash inventó el mediodía camino del sur, mientras Orión se arrullaba en el gótico pubis de Casiopea.
El miedo se hizo de noche y la amura de la alegría se orzó a sotavento
en un triunvirato que apostaba por una soledad anaranjada.
En la quietud la cultura entró al bote, le acariciaba la calma chicha.
Una mansedumbre turquesa besaba la rosa de los vientos.
Las alas de las manos con una querencia histérica de gaviotas levantaron falanges de olas
Y Cultura después de descubrir lo tedioso que era Lenguaje, se inquietó de nuevo porqué Civilización, su hija, no llegaba. Tan solo le consolaba que poseía en la noche un rubí en la ladera sur del monte de Venus.
Mientras alguien soñaba en practicar el sado con el látigo de la muñequita de Cuadernos.
Y Ensayo, taciturno, buscaba en el jardín romano a Poesía entre las parras que andaba con Crítica chismorreando de Fotografía y le contaba las últimas noticias de ... un fotógrafo vestido de pirata con un cráneo dolicocéfalo.
A Lenguaje que va, de punta en blanco, con pantalón de lino y camisa de marca se acerca a la deejaye Lavarquela, y le cuenta que el Sahara era español cuando los dídimos tenían bozo.
Lavaquela que se gana la vida haciendo la esquina con la música y la pierde creando poemas a lalimón con la noche, se inquieta y llama a Cultura para desalojar de la mesa de mezclas a Lenguaje que anda incisivo, molar y canino.
Mientras, la noche se calza walker´s con coca. Y a la cola Lenguaje anda con zapatos de Beefeater con varios números de más, la música navega por las dreadlocks de Lavarquela mayeada.
Júpiter hilvanado en el bosquejo atezado del cenit se ha encaprichado del azogue séptimo anillo de Saturno para regalárselo a Europa que es la pitusa de sus ojos.
Cultura se turba cuando un bucanero, un corsario, un filibustero y un corso le dan la espada desde la pleamar del silencio, desde una soledad que anda con los pies molidos por llevar zapatos de tacón con los colores de Mondrian.
Pero llega el fotógrafo con casca esmeralda, zaragüelles carmesíes y faltriquera violeta y junta a todos los tripulantes del velero para imortalizarlos en un instante
y beben champan en los zapatos de Soledad hasta el amanecer mientras psicodelias se sujeta en las salinas de las paredes.
Mientras sonánbulo, Felix busca a Cécile desesperadamente la encuentra y entre tanta algarabía se queda sin voz y sin palabras.

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